Actualmente ha tomado mucha fuerza la tendencia del ser y estar saludable. Para esto el primer paso es la alimentación, entonces surgen muchos interrogantes: ¿qué es bueno y malo consumir? ¿Cuál es la dieta más efectiva? ¿Las dietas son beneficiosas o perjudíciales al metabolismo humano? ¿Cuál es el peso ideal? ¿Cuáles son las categorías de alimentos? ¿Cuál es la mejor estrategia para que se convierta en un estilo de vida la alimentación saludable?, y así son infinitas las preguntas que rodean este tema que gran auge social.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE


La consecución de una alimentación saludable no es solo una decisión que deba dejarse en manos de la población, sino que debe ser abordado como un problema de salud pública, con una política de Estado tendiente a educar, comunicar y empoderar a la comunidad de manera apropiada acerca de la relación que existe entre actividad física, alimentación y salud, así como también en el aporte y gasto energético, diversos tipos de dietas y modalidades de actividades física que reducen el riesgo de contraer enfermedades no transmisibles, como también sobre decisiones saludables en materia de productos alimenticios. (OMS, 2003). Asimismo, ésta política debería propender a una comercialización y publicidad que desaliente los mensajes que promuevan prácticas alimentarias no adecuadas o la inactividad física, promoviendo los mensajes positivos y propicios para la salud; reforzando la lectura de etiquetado nutricional por parte de la población, considerando que los consumidores tienen derecho a una información exacta, estandarizada y comprensible sobre el contenido de los productos alimenticios para facilitar la toma de decisiones saludables. Los hábitos se forman tempranamente en la infancia, entonces se debe orientar el trabajo a la generación de políticas escolares que apoyen la alimentación saludable y la actividad física, considerando que la escuela influye en la vida de la mayor parte de los niños/as. Debiéndose enseñar higiene y promoción de una alimentación sana, limitando la disponibilidad, en estos establecimientos, de productos con alto contenido de sal, azúcar y grasas, instalando quioscos que sean verdaderamente saludables. Ahora bien, no podemos olvidar que los alimentos también cumplen una función social, como lo es: satisfacer la necesidad de alimento, satisfacer la sensación de apetito, conservar tradiciones familiares, como protección, como acto de conciencia, como forma de poder, como forma de ostentación, de gratificarse, de evadirse, como mediador social, como festejo, entre otras. Por lo que a la hora de hablar de alimentación saludable y necesidad de cambio de hábitos alimentarios, es necesario tener todos estos aspectos en cuenta, pues tal como plantea Echeverría, al referirse al lenguaje constructivista, también podríamos establecer que la alimentación “construye realidad”, es decir una realidad alimentaría en la población (Echeverría, 2003).

Para hablar de alimentación saludable debemos, entonces, entender y reconocer que existen alimentos sanos y otros que no lo son, por lo tanto para practicar o para llevar a cabo una alimentación saludable se debe tener coherencia entre el discurso y en la acción.*

FUENTE:
CARCAMO VARGAS, GLORIA I.; MENA BASTÍAS, CARMEN PATRICIA ALIMENTACION SALUDABLE Horizontes Educacionales, núm. 11, 2006 Universidad del Bío Bío Chillán, Chile