Caminar por un campo de flores, estar rodeado de pinos y vegetación silvestre, estar cerca de un bebé, tener un plato de deliciosa comida en frente, preparar una humeante taza de café, estar en una habitación llena de rosas, entrar en un carro nuevo, tener zapatos nuevos en la mano. Estas son algunas de las innumerables sensaciones que se pueden lograr con el marketing olfativo. Sensaciones que pueden generar un sinfín de reacciones en las personas. El marketing olfativo pretende que estas sensaciones puedan ser aprovechadas por las empresas para incrementar sus ventas o lograr un posicionamiento de marca.

Teniendo en cuenta que el olfato es el sentido que más genera recordación en el ser humano, la tendencia de las empresas es la de crear su propio aroma para que las personas recuerden su marca; o la de hacer que sus puntos de venta tengan olores característicos que generen emociones agradables en los consumidores y que les “inviten” a comprar.

Muchas compañías en el mundo han implementado estas estrategias de marketing olfativo con gran éxito. Incluso la marca Ford logró generar expectativas de compra bastante grandes entre los compradores de vehículos usados con la estrategia de hacer oler a “nuevo” un carro usado. También se tiene como ejemplo a Dunkin Donuts quien aumentó la venta de café en sus tiendas de Corea al usar aroma de café recién hecho en sus anuncios publicitarios en los paraderos de buses.

En Colombia hay marcas que usan esta estrategia desde hace mucho tiempo y otras que la están implementando recientemente ya sea como Branding Olfativo o como Marketing Olfativo. De cualquier forma, es una tendencia mundial que cada vez toma más fuerza. La primera busca posicionar la marca y la segunda busca generar emociones que incentiven la compra en sus elementos de marketing como publicidad, puntos de venta, anuncios, etc. Bubble Gummers se caracteriza por su inconfundible olor a chicle en todo su calzado infantil; Chevignon, Arturo Calle, Naf-Naf, Renzo y otros almacenes tienen su olor característico que hace que las personas reconozcan en donde están sin haber mirado el nombre del lugar.

Además, se puede lograr que los aromas desaten las emociones de las personas, dándoles un pequeño impulso a consumir los productos que se ofrecen. ¿Quién se puede resistir a tomarse un café recién hecho si la tienda donde se entra huele a eso? Si necesita relajarse para estar de ánimo para comprar y el almacén tiene un aroma de XXXX que es totalmente relajante ¿cómo podría evitar probarse lo que le gusta y terminar comprando aquello que le queda bien?

Existen muchas fragancias que pueden utilizarse solas para evocar los efectos propios de cada una de ellas o se pueden mezclar para crear una fragancia personalizada que mantenga en la mente de los consumidores la marca deseada. Pero las fragancias deben mezclarse adecuadamente ya que pueden tener un efecto adverso al deseado. La preparación debe hacerse teniendo en cuenta lo que se pretende lograr con la fragancia. Si se desea un olor único, o se utiliza una fragancia para recordar la marca sin importar donde se encuentre, si desea generar relajación, tranquilidad o por el contrario, una excitación de los sentidos para acelerar la toma de decisiones. Las aplicaciones son muchas, dependen de la imaginación y de la necesidad de quienes las usen.

Lo importante del uso del marketing olfativo o del branding olfativo es que se utilicen fragancias duraderas, que mantengan el aroma siempre y no estén cambiando cada vez que se preparan. Para ello es importante que se usen fragancias de marcas reconocidas y que se preparen bajo los estándares químicos sugeridos para que se garantice que siempre se va a obtener el mismo olor y por ende el resultado esperado con este.

Recuerde que usted puede cerrar sus ojos para evitar ver lo que no quiere ver; puede cerrar la boca para evitar probar lo que le ofrecen; puede taparse sus oídos para no oír; puede no tocar para evitar sentir; pero no puede dejar de oler a voluntad.