El olor de una crema solar recuerda a las vacaciones; la tarta de manzana caliente evoca una reunión familiar y una fragancia de brisa marina se identifica con la libertad. Sin embargo, el 83% de la inversión publicitaria se concentra en mensajes que se perciben mediante la vista y el oído, y olvida conquistar el resto de los sentidos.

Un estudio de la Universidad de Rockefeller de Nueva York, reveló que el ser humano recuerda: el 35% de lo que huele, el 5% de lo que ve, el 2% de lo que oye y el 1% de lo que toca.

Un claro caso de cómo aprovechar estas estrategias, es el caso probado “en 2005, Martin Lindstrom y Philip Kotler demostraron que el 84% de los participantes en una investigación prefirieron un par de zapatos Nike situados en una habitación perfumada con notas florales (en lugar de un par de zapatos idénticos situados en una habitación sin perfumar). Y el valor de los zapatos ‘perfumados’ fue estimado, en promedio, un 10-15% superior que el de los zapatos ‘no perfumados”.

Entonces ante esta realidad estamos ante una oportunidad inmensa y latente de inversión publicitaria que genere mucho más impacto y que sea más innovadora de la que hasta ahora comúnmente hemos manejado en las organizaciones.

El primer paso para iniciar la construcción de una experiencia sensorial significativa para los clientes, está en establecer desde el plan de marketing cuales son los atributos de la marca y como puedo lograr mediante la definición de un aroma, comunicarlos. Aquí unos ejemplos:

1.Los hoteles más prestigiosos del mundo, han apostado por fragancias que transmiten bienestar, calidez, confort y exclusividad. Es uno de los elementos que los diferencian del resto.

2.Disney fue una de las empresas pioneras, impregnando sus parques temáticos de un inconfundible olor a palomitas de maíz, lo cual provoca sensación agradable en el cliente e incita al consumo volviendo a sus visitantes sentirse nuevamente como niños.

Identificando estos atributos debemos luego hacer la definición de nuestro público objetivo (arquetipo), entendiendo que los procesos de comunicación que seleccionemos estarán estrictamente relacionados al público al cual queremos llegar. Así, debemos entonces navegar por las diferentes familias olfativas (Florales, Frutales, Amaderado, Ambaradas, Fougere, Cítricas, Chipre y Orientales) que estructuran una fragancia, para logar comunicar el mensaje y valor de nuestra marca o los beneficios que esta brinda a los clientes.




Notas de Vainilla
(Oriental): evoca recuerdos maternales, generando confianza, calidez y sensación de protección. Evoca recuerdos de la infancia.

Notas de Gardenia (Florales): Generan sentimientos de nostalgia, conectan los sentidos con recuerdos de los abuelos.

Notas Cítricas (Cítricas): Muy utilizado para incrementar las ventas entre el público juvenil pues generan ansiedad e impulsan las compras algo irracionales.

Notas de Madera, Pieles y Sándalo (Chypre): evocan sensaciones de estabilidad, por lo que su uso es preferente para aquellos negocios que ofertan productos para personas adultas.

Estos son solo algunas de las notas más características o utilizadas sin embargo las opciones son amplias y variadas.

TENDENCIAS AMBIENTALES

Existen varios métodos para aplicar el marketing olfativo. A continuación les presentamos algunas de estas tendencias que grandes empresas están aplicando.




Fuente: Expansión.com


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